lunes, 25 de agosto de 2008

Historia de un ascensor

Apenas habían pasado tres días desde mi llegada cuando me dirigí a tomar el ascensor que me habría de llevar a mi refinado apartamento, en el polvoriento barrio de Centro Habana.
El ascensor tenía la amplitud de un montacargas, pero el número de ocupantes no podía superar el de cinco personas o el de cuatro personas y una bicicleta. De esa cuenta se ocupaba Margarita que además impedía, con su presencia, que la gente escribiera en las paredes o se orinara en los rincones del ascensor. Margarita se sentaba en un taburete bajo el panel de los botones y los pulsaba a petición de los pasajeros. Por encima de Margarita colgaban suspendidos un ventilador de mesa y un aparato de radio que refrescaban y amenizaban a la vez. Los botones sobrevivientes en aquella época eran 3: el del cuarto, el del quinto y el del noveno. Margarita se encargaba de orientar a las personas que iban a otros pisos, de la mejor opción para llegar a su destino. El ascensor no tenía puertas interiores, y la exterior era deslizada por la correa de una lavadora ya que su repuesto, como el de numerosos productos, dejaron de recibirse en Cuba tras la caída del Muro.
Aquel día Margarita no estaba en el ascensor. Ni su taburete, ni el ventilador, ni la radio. Así que me aventuré a entrar solo y pulsar el nueve, que es la parada más cercana al décimo, donde yo vivía. Cuando las puertas estaban a punto de cerrarse, dos muchachas aparecieron corriendo desde el fondo del portal. Ambas eran de piel tostada y vestían la clásica indumentaria centro habanera: camiseta de tirantes-cordón de zapato, pantalón corto y sandalias que claqueaban a cada paso. Sortearon las puertas y se metieron de repente en el ascensor.
¿A qué piso? Pregunté. ¿A cuál vas tú? Me contestó la menos alta. Al noveno, respondí de inmediato, no entendiendo en ese momento la explicación de tanta cortesía. Nosotras también.
Al cerrarse las puertas la menos alta me mira y me pregunta. Dime papi, ¿has estado alguna vez con dos mulatas? Yo no dejaba de mirar al frente. Transcurridos unos cinco segundos y sin haber aún pasado el primer piso me di cuenta de la intención de la pregunta. No. Respondí escuetamente sin querer matizar que mis pretensiones más optimistas no iban más allá de estar con una en un día de suerte. Más de un amigo hubiera dado un brazo por vivir ese momento y en cambio yo, de repente me vi reculando hacia el mismo rincón del ascensor que Margarita me había aconsejado desde el primer día no pisar por tener aquella parte del suelo notablemente oxidada.
Vamos papi, insistía la menos alta, tu nos ayudas y nosotras te ayudamos. En ese momento, que coincidió con el paso por el cuarto piso, comprendí al tiempo dos de los conceptos que marcaban y aún marcan la realidad cubana: socialismo y jineterismo.

Javier

jueves, 21 de agosto de 2008

ULM: Kasil

C/ Blasco de Garay, 94 (esquina Cea Bermudez)
Madrid
Kasil es nuestra tienda de comercio solidario. La abrimos hace 20 meses coincidiendo con los Reyes de 2007.
No sé lo que llegará a ser pero lo que pretendimos mis hermanas y yo con su apertura es dar salida a los productos procedentes del trabajo de las mujeres porque estoy convencida de que son el motor de sus comunidades, si ellas funcionan, seguro que funciona su entorno.
Nuestra relacion con las distintas Asociaciones con las que trabajamos es muy diversa. A algunas las conocemos de cerca y tratamos directamente con ellas, como las mujeres de los campamentos de Tinduf a las que ya conocía de los dos viajes que con anterioridad había hecho al Sahara. En otros casos en cambio, los productos nos llegan a través de los importadores de comercio justo. Nuestro objetivo es que los artículos cumplan con la condición de ser elaborados por mujeres aunque ésa no es una regla estricta.

Mi tienda es como un bazar. Además de que puedes encontrar productos de cualquier parte del mundo, es apta para todos los bolsillos. Allí encontraremos desde pulseras de India a 1 € a tallas de madera de Mali y Senegal de 180€. Tenemos Cerámica de Vietnam, Cuadros y esculturas del Senegal, Pashminas de seda y de lana de la India; Bisutería de Angola, Senegal ... vestidos, pantalones y faldas de algodón indio cofeccionadas por mujeres de Goa y todo lo que nos pueda pedir el paladar, empezando por el café, producto estrella del comercio justo. Hay un articulo para mi especial. Las mujeres de los Campamentos de refugiados del Sahara Occidental elaboran unas preciosas y coloristas alfombras de lana que, tal vez por el hecho de haber compartido con ellas varias jornadas y haber disfrutado de su hospitalidad, hacen que me sienta mas cerca de su trabajo.

Mercedes
Hemos quedado impresionados con el despliegue luz y color de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, pero con tanta lucecita no han podido cegar a los muchos que consideramos que no ha sido una decisión acertada la celebración de Juegos, símbolo de la fraternidad que conlleva la competición deportiva, en un país en el que las acuciadas desigualdades sociales, y la vulneración de los derechos humanos son una máxima difícil de olvidar por mucho que se maquille la ciudad de Pekin.

Se ha criticado que la niña que cantó en la ceremonia no lo hizo realmente sino que fue una bonita y estudiada vocalización a la que se acopló una angelical vocecita que por su puesto no era la suya. Pues casi que mejor, porque con lo tajantes y radicales que son los chinos en cuanto a la relativización del sufrimiento y sacrificio humano (sobre todo el de las mujeres, recordemos el vendaje de los pies) para obtener unos resultados para ellos necesarios, son capaces de estar entrenado ocho horas diarias a una niña desde su nacimiento para quedar bien ante el mundo.

Al inicio de las Olimpiadas, un comentarista italiano lanzó la polémica sobre el entrenamiento de las niñas chinas que para sacar de la probreza más extrema a sus familias eran obligadas a estar durante largo tiempo haciendo el pino con el fin de fortalecer los brazos y así entrar en una primera criba para formarse como gimnastas. El entrenamiento era tan duro que muchos de los padres decidieron sacar a las niñas de este plan de entrenamiento y evitar tanto sufrimiento a sus hijas. Como dicen en mi pueblo, "pobres pero honraos". Desgraciadamente, no siempre hay capacidad de elección.

En definitiva no me parece bien que se hayan celebrado las Olimpiadas en un país en el que mucha gente se muere de hambre, las condiciones laborales son en muchas ocasiones propias de un país del tercer mundo y se siguen pasando por alto, aunque sea de manera aislada, los derechos humanos, como nos han demostrado con la ocupación del Tibet .

Reflexionemos un poco sobre este tema, sin dejarnos deslumbrar por el oro de las medallas, aunque no podemos dejar de valorar el trabajo de los deportistas que con gran esfuerzo, intentan superarse, sin toda la ayuda que sería de esperar de sus paises. Recordemos que si exceptuamos el futbol , el resto de deportistas van cortos de euros. a gente va corta de euros.
Melé

miércoles, 20 de agosto de 2008

Macy Gray. Big


"Hey Madrid, I love the way you dance. I like the way you scream" She is Macy Gray.

Es la segunda vez que voy a un concierto sin saberme las canciones. Y es la segunda vez que salgo encantada. Seguro que tiene que ver con que las dos veces sobre el escenario, había verdaderas artistas. La primera vez, Eleftheria Arvanitaki en el Albeniz y esta vez Macy Gray en el Patio Central del Conde Duque. Las dos veces he cogido papel y boli para contaroslo.

Los conciertos del antiguo Cuartel del Conde Duque son muy especiales. En verano, las terrazas de los alrededores del Cuartel son el habitat perfecto para disfrutar de los Veranos de la Villa tomando unas cañitas antes y despues de cada concierto. El 21 de julio tocaba Macy Gray y yo la conocia por viernes (thanks MMP). Sexual revolution es una caña de canción. Sólo por eso ya merecia la pena ir. Desde el primer momento Macy Gray se metió a la gente en el bolsillo con su elegante puesta en escena. Traje pantalón rojo subida a unos stilettos de escandalo, glamouroso pie de microfono, magnificos músicos -todos menos dos, mujeres- y dos negras espectaculares que la acompañaban cantando. Macy fue desgranando los temas de su ultimo CD "Big" intercalando temas de anteriores albumes mientras nos hacia a todos bailar y cantar. Y es que con ella se bailan hasta las baladas. Con Sexual Revolution ya no nos aguantamos y bajamos a la parte en la que la gente está de pie. Al mirar hacia la grada vimos como la mayoría se habia levantado bailando al ritmo que marcaban desde el escenario. Cuando cantó I try, el apoteosis. Hasta entonces, casi dos horas de soul, rythm & blues y uno de los mejores conciertos de mi vida. Si pasa por vuestra ciudad, no dejeis de ir a verla.

ASM


martes, 12 de agosto de 2008

Tropa de Elite


Galardonada con el Oso de Oro en el Festival de Berlín, la acción transcurre en Río de Janeiro en 1997. El capitán Nascimento (Wagner Moura) forma parte del BOPE, un destacamento especial de la policía dedicado a combatir el narcotráfico en las favelas de Río de Janeiro. Con su primer hijo a punto de nacer, ha decidido buscarse un sustituto para dejar la primera línea cuando le encargan la misión de "limpiar" la ciudad de traficantes y delincuentes para la visita del Papa Juan Pablo II que ha decidido que quiere pasar la noche cerca de una favela.
Las películas brasileñas me parecen siempre sobrecogedoras, y esta no es una excepción. Es, sin embargo, una película original: no hay niños pobres jugando descalzos al futbol por las calles a ritmo se samba, los delincuentes son delincuentes y no “víctimas de la pobreza”, hay policías corruptos, pero también otros que son honestos, y los narcotraficantes se enriquecen porque hay consumidores de droga de clase media y alta que les financian sus armas de guerra y luego, esos mismos consumidores, organizan manifestaciones por la paz y fundan ONGs en las favelas.
El director Jose Padilha consigue combinar magistralmente el drama con el suspense, la acción y hasta el sentido del humor, para mostrar una realidad implacable que abre la puerta a un debate realmente interesante.
Resulta imposible apartar la mirada ante tal sucesión de acontecimientos atroces que dibujan un paisaje terrible y trágico en el que ningún estrato social, económico o político se salva de su valiente punto de mira, que activamente intenta eludir juicios morales.
Es una película compleja y honesta que se resiste a idealizar el bando de los oprimidos y se empeña en desterrar tópicos y en buscar la perspectiva global de un conflicto que, desde nuestro bienestar primermundista, tanto nos gusta simplificar.
Maria Luisa